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La iglesia de todas las Naciones, el Pastor Hazael Anaya, su esposa Isy y el grupo de liderazgo del ministerio hispano  le damos la más cordial bienvenida a esta su página Web. Esperamos en Dios que sea de gran bendición para su vida, la cual fue creada con el propósito de poder publicar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, y el establecimiento del Reino de Dios en la tierra; lo cual es el motivo fundamental de nuestra obra.

Le invitamos a que nos visite, cada domingo a las 6pm, sabiendo que Dios esta en el negocio de ofrecerle, salvación, sanidad, perdón, liberación y esperanza de vida eterna. Estamos seguros que su visita redundará en bendición mutuamente para usted y su familia, como también para nuestra Iglesia.  Es nuestro deseo y oración que toda persona que nos visite pueda salir de nuestro templo edificado y gozoso de haber podido sentir la presencia de Dios. La Palabra nos enseña que Dios es todopoderoso, y él nos da todo lo que necesitamos si mantenemos nuestra fe y confianza en él. Por eso le invitamos a que venga a encontrar las bendiciones que Dios tiene para usted.

Nuestra intención es servir a la iglesia, a la comunidad que nos rodea, el país en que estamos y al resto del mundo y por eso nos sentimos agradecidos y  enriquecidos en Dios con la variedad de personas de distintos países latinoamericanos que asisten a la iglesia, haciendo posible que seamos uno solo en Jesucristo. Las diferentes actividades, así como los diferentes ministerios, tienen como propósito que usted y su familia sean bendecidos por un Dios de amor que se ha comprometido en estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Te esperamos.
 
Dios los bendiga.

 



Pastor Hazael e Isy Anaya

 
 

 
 
 
 
 
 

El Señor desciende para liberarnos

 

Pastor Armando Jibaja. Domingo 2 de junio, 2013

 

7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. Éxodo 3:7-8

  

El Señor ve, escucha, conoce y desciende a ayudar a los que invocan su nombre.  El versículo siete nos muestra que el Señor vio la aflicción de Su pueblo que estaba en Egipto. El pueblo de Dios se encontraba en esclavitud, en ataduras, pero aun ese lugar clamaron al Señor desde sus corazones y el les escuchó. Aunque te encuentres en esclavitud, ya sea por decisión propia o por circunstancias adversas a tu voluntad, conoce que si clamas al Dios Topoderoso, él te escucha porque el Señor no rechaza los corazones humillados.

Ellos enviaron un clamor a Dios, no una queja. Un clamor es una  voz lastimosa que indica aflicción”, una voz de desespero. Jeremías 33 nos dice que clamemos al Señor.

Cuando ores a Dios, recuerda que el poder está en Su palabra. Pon la palabra como tus argumentos porque esa es nuestra constitución y por ella vivimos. Cuando los abogados presentan sus causas delante del juez, ellos invocan las leyes escritas. Básate en la palabra de Dios, que es viva y es eficaz.

El clamor de los hijos de Dios llega a sus oídos  y el desciende a liberar a Su pueblo. El te libra de lazo del cazador, Salmo 91.

Recuerda que si el Señor te libera, entonces serás verdaderamente libre.

                                                                                                Amén

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Tiempo de levantarse iglesia.

 

Pastor Misael Vega. Domingo 26 de mayo, 2013.

 

 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.2 Crónicas 7:14

 

Hoy día los seres humanos estamos dedicados al humanismo, tratando de ayudar a muchos, pero dejando atrás las cosas de Dios. Amados hermanos, necesitamos volvernos a Dios y  restaurar los altares caídos. Le hemos permitido la entrada en nuestros hogares a la sociedad y esta, está  influenciando en nuestros hijos.

Hay gente que asegura que la iglesia de ayer, era mejor que la de hoy, porque se alababa con más ímpetu y devoción, pero acaso al Dios que se alababa ayer  no es el mismo de hoy. Dios no cambia, El es el mismo ayer , hoy y por los siglos. 

El versículo uno dice que cuando Salomón acabó de orar la gloria de Dios llenó aquel lugar y los sacerdotes no podían mantenerse en pie. Ese lugar era santo para Dios. Cuando la gloria de Dios inunda un altar hay cambios en las personas, hay cambios de actitudes. Vemos en el versículo catorce que empieza el pacto con Salomón. El Señor le da condiciones a Salomón para bendecir al pueblo.

Primeramente le habla de humildad que es lo contrario al orgullo. El enemigo usa el orgullo como arma poderosa para destruir al hombre. Por orgullo, Nabucodonosor comió pasto con los  animales, Daniel 4. Seguido la oración, el hombre que vive en oración permanece confiado. Tercero, buscar el rostro de Dios, Deut. 4:29. Continúa el Señor diciendo, si se convierten de sus malos caminos, yo escucharé sus oraciones y los bendeciré.

Estas condiciones no son establecidas porque el Señor haya dejado de escucharnos, pero porque que nosotros nos olvidamos y alejamos de Él.

Dice el versículo quince, y ahora estarán atentos mis oídos a tu oración. Esa es la respuesta de Dios diciéndote, si entiendes que separado de mi nada puedes hacer y te vuelves de tus malos caminos y regresas a mí, tendrás paz  y bendiciones.

Amado hermano, hermana, el Señor quiere usarte pero el necesita vasijas nuevas, odres nuevos en que depositar todas las bendiciones que él tiene guardada para los que le buscan y le adoran en espíritu y en verdad.

No permitas que el que viene a matar, hurtar y destruir, te robe las bendiciones. Clama a Dios, restaura el altar de Dios en tu corazón para que la presencia de Dios pueda llegar y llenar la casa, tú casa. 

Porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. Amén

 
 
 
 
 

 
            

 

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